A CONTRA RELOJ

Autor: Jorge Alejandro Gallardo Runin
Seudónimo: THANGO
Año: 2011 – Cuento Más Simpático

El Mercedes Benz entra a toda velocidad en la avenida desde una calle lateral, bocinas e insultos se escuchan por doquier, pero nada me importa, mi objetivo es recuperar ese sobre, tenia un par de autos adelante que me tapaban la visión, hasta que uno se corrió y lo vi. Estaba casi llegando al cruce con la otra avenida, aceleré mas y justo me dio luz roja, pero si me detenía lo perdía, puse fierro a fondo y pasé nomás, un camión que venia con frutas cruzando me rozó la patente y un cajón con tomates cayó en el techo del auto, el parabrisas se me tiñó de rojo, pero el limpiaparabrisas hizo su trabajo, entonces creo tenerlo a mi alcance, cuando de improviso escucho la bocina de una patrulla, resonando a la distancia, el asunto se estaba poniendo complicado, miro el velocímetro, y estaba rozando los ochenta kilómetros, todo se acelera en mi cabeza, ¿quieren saber como empezó todo?, les contaré…Es una mañana de otoño, y la tenue luz del sol se asoma en el horizonte, jugueteando tímidamente con sus colores opacos difuminados por la neblina, lo que daba un toque fantasmagórico y de complicidad con la noche que se estaba yendo, es lunes, y los primeros sonidos de la ciudad ya comenzaban a dejarse oír, la ciudad empezaba con su monótono movimiento de cada lunes, los lunes siempre son rutinarios, pero este lunes.¡ no!, este lunes por lo menos para mi sería totalmente caótico, empezando con la torturante alarma del despertador sonando en mi oreja, y la tele programada que se encendió a todo volumen, lo que me hizo saltar de la cama con ganas de matar a alguien.

Minutos después ya mas calmado y mas despierto, me senté al borde de la cama apoyando los pies en el piso frío de la habitación al tiempo que una laucha regalona me hacia cosquillas en los dedos de las patas, pero después quedé mas saltón que gato electrocutado, cuando se me cortó el gas a la mitad de la ducha, decía que era la mañana de un lunes ajetreado, y yo trataba de despertar a medida que avanzaba apresuradamente calle abajo luchando contra la pesadez en mis ojos, debido a todo eso me pasé una luz roja, le pegué un topón a una vieja, y doblé en u en la principal, por suerte andaba a pata

Pero como ya iba atrasado a la oficina decidí tomar un taxi, le hice señas a uno que paró velozmente en la esquina y le dije:

-Al centro rápido!

-¡ya! Me dijo el, y salió disparado en segunda dejándome ahí parado con la mano estirada, por lo que tuve que continuar caminando calle abajo con todo el frío y contando una y otra vez mis dedos por si estaban todos, a la ves que me iba acordando de la familia del taxista.

Creo que es momento de presentarme, me llamo Luis Tapia, y soy dibujante, aunque mas que dibujante parezco relacionador publico, por que hablo hasta por los codos y lo que menos hago es dibujar, pero ahora si tendría que hacerlo, por que estaba en la etapa de revisado y corrección final, para los que no cachan esto, yo lo defino como la oportunidad que tiene el director de cualquier revista para hacerte ver que hasta un cabro de básica dibuja y escribe mejor que tu, ¡te joden la vida hermano!,y después te dan una cariñosa patada `por el traste y te mandan a arreglarlo para que este listo a primera hora del día siguiente, ahora bien, ¿Uds. saben cuanto te puede llevar eso?..¡MILES DE HORAS!.

De esta manera llego a la redacción con mi cabeza llena de ideas banales, imágenes borrosas y fechas más vencidas que mi licencia de conducir, listo y presto a sacar esa revista lo mas rápido posible, sentía como minuto a minuto la tensión se apoderaba de mi, entonces volé cual paloma gay, hasta la oficina de mi jefe…mi jefe, ¡ja!  Jeremías “manodeguagua” Andrioni, como su apodo lo dice, es el tipo mas tacaño que yo haya conocido en mi corta e infructuosa vida, apretado como calzón de gorda, este chupasangre goza maltratando a sus trabajadores.

Al acercarme noté que la puerta de su oficina estaba entreabierta, y se escuchaba: – ¿entonces esto para ti, es un artículo digno de una primera página? – -Bueno yo-….

¡esto solo sirve para limpiarse el poto!

¡jefe! – ¡jefe nada!, ¡no te mueves de tu escritorio, hasta que me tengas algo decente!

Pero… me esperan en casa., tengo una reunión familiar

Ohh! ¿Enserio? Que lindo toda la familia reunida, ¿y la abuela también?

Si mi abuelita, le celebraremos su cumpleaños

¡entonces te fuiste a trabajar, si queris ver a la vieja antes que se duerma encima del plato con torta!

Ese es mi jefe, un amor de persona.

Bueno la cosa es que asomo mi cabeza por la derecha del marco de la puerta y con mis ojos pegados aun por alguna que otra lagaña, le lanzo una mirada estilo perro chico con hambre, interrogándolo de manera lastimera como diciendo: ¿le gusto verdad?

Mi jefe captó al vuelo la intención por lo que decidió cortar de raíz mi pobre tentativa de comunicación rupestre.

Mire gancho- me dijo- vamos a cambiar algunos párrafos por que son mas fome que bailar con su hermana, y quiero modificaciones en algunos de esos garabatos que ud llama dibujos.

Me tembló la voz cuando pregunté, ¿a-alguna otra cosita jefe?

Ahora que lo menciona si, el dibujo final ese que abarca toda la pagina, ¿sabe de cual le hablo?, -Si jefe, ese dibujo me llevó casi toda la noche entintarlo-

Bueno… ¡ese vale callampa, así que me lo haces de nuevo, te fuiste a trabajar!!

En menos de cinco minutos todo mi trabajo se había ido al mismísimo guater, debía revertir esa situación, por lo que me dije para mis adentros, – “adentros, saquemos para afuera”, y con un argumento previamente pensado, analizado y corregido en mi cabeza, le dije: – mire jefe….

El viejo me miró como mirando a un bicho caminando encima de su postre favorito, y me dijo: – ¿Se va solo? ¿O lo saco? –

Cinco minutos después, ya me había comido un lápiz entero de los puros nervios, mi escritorio era un desorden, miré mi reloj, las diez de la mañana, tenía hasta las seis antes que se imprimiera la revista, debía moverme rápido, prendí el computador, abrí la carpeta donde tenía el guión, entonces me puse a teclear como loco, a la ves que con el pie abría el cajón de mi escritorio para sacar los borradores de los dibujos, y agarrando el lápiz con el dedo gordo de la pata me puse a calcar…si creen que esto no puede ser, es por que no han visto las cosas que llega a hacer un dibujante cuando tiene el plazo de entrega encima. El computador llegaba a humear, y yo estaba concentrado en lo que escribía cuando aparece la Mónica, una de las secretarias de recepción, entra acelerada como loca

– oye guachito, te dejo estos documentos para que se los lleve el cabro del correo, tu los pones en un sobre, porfa! Mira que me tengo que ir volando, esta cabra de miercale de mi nana no se que diablos le pasó, y tuvo que irse, ¡me dejó al brayatan solo!, ¿podis creer?

Bueno déjalos por ahí yo después lo arreglo- le dije

Te pasaste! Chao, y se fue acelerando a fondo, yo me volví a meter en lo mío, tenia listo el texto, me puse a entintar los dibujos, después una secada poca usando el ventilador, y a escanear, pegamos todo, ¡y ya estaba listo otra ves!, entonces corrí hacia la impresora central, la pobre suena como camión viejo, tiene mas de diez años, y por lo mismo se demoró una eternidad en sacar el trabajo, hasta que por fin, tenia en mis manos el original terminado, corrí con el hacia mi oficina y lo puse en el sobre para dejarlo en el departamento de imprenta, lo estaba por cerrar cuando me percato que no tengo etiquetas, entonces me dirijo corriendo hacia la bodega para buscarla y en el camino me cruzo con Juanito, el cartero

 -Oiga don lucho,¿tiene algo para enviar?-

Si, Juanito ahí la Mónica dejo algo, está en mi escritorio, y yo seguí hacia la bodega, el tiempo apremiaba, y no podía perder ni un minuto, llegué a la puerta y estaba el encargado de seguridad, entonces le dije, -Manuel déjame entrar, necesito urgente etiquetas para enviar material a imprenta,

El me mira con cara de bagre y me dice, nombre y número, por favor

¿Qué?, pero si sabes quién soy, ¿que te pasa?

Nombre y número-

¡Es una emergencia!

NOMBRE Y NÚMERO, por favor

¡no me hablis golpeado tampoco, mira que ando estresado!…Luis Tapia, numero 755964, ¿contento ahora?

Pase señor Ricardo, me dice, yo tenia unas ganas de agarrarlo a patadas, pero lo importante que era conseguir esas etiquetas, empecé a buscar, primera repisa, segunda repisa y las encontré, estaba en eso, cuando se me viene a la mente como un flash mi conversación con Juanito… ¡me quedé helado!, el único sobre que había en mi escritorio…¡¡ era mi trabajo!! Volé escaleras arriba llevándome guardia y cuanta cosa se me cruzó por delante, entonces al llegar a mi oficina, efectivamente,¡mi trabajo no estaba!, corrí hacia la ventana y alcanzo a ver a Juanito doblando la esquina en su moto, ¡tenia que conseguir un auto para alcanzarlo, era de vida o muerte!, pensaba y pensaba mirando el estacionamiento cuando me percato que Andrioli estaba echando unas cajas al maletero de su auto, la puerta  estaba abierta y las llaves puestas, entonces se me cruza la maldad hecha pensamiento, ¡el auto de Andrioli!

Andrioli llevaba, para su casa las cajas de cuadernos que llegaban para los hijos de los empleados, así el se ahorraba de comprar cuadernos para sus hijos el amarrete. Estaba en eso cuando le digo- chao jefe-, el cierra la maletera rápidamente para que no me diera cuenta lo que hacia, y me dice todo nervioso- si, si chao que le vaya bien…

¿Oiga pero que esta haciendo?, mi auto, no..se..lo….lleve, ¡¡eyyyy!!!

Yo iba ciego, mi objetivo era alcanzar a Juanito, y recuperar la revista, Salí hecho una tromba del estacionamiento, el mercedes de Andrioli tenia un motor poderoso, no me costó nada llegar de cero a cuarenta kilómetros, me salvé por centímetros de no rayarlo con una camioneta que iba pasando en ese momento, Andrioli me alcanzó a ver, y se estaba sacando los pocos pelos que le quedaban en la cabeza de los nervios, me metí por la avenida y crucé en la esquina donde había visto desaparecer a Juanito.

Y aquí estamos, con la policía pisándome los talones, y yo tratando de alcanzar a un cartero, la suerte estaban echada aceleré mas aun, llegando a los cien kilómetros, pasaba autos como si nada, solo rezaba para que no se me fuera a cruzar alguien, cuando en eso veo que Juanito viene en sentido contrario, entonces pego la frenada, y una camioneta que venía con gallinas atrás mío hace lo mismo, dejando pegada a una de las gallinas en el techo del mercedes, yo doy vuelta en u ahí mismo y me voy detrás de Juanito, por su parte la patrulla no alcanzó a reaccionar y siguió de largo, entonces me pongo al lado de la moto, bajo el vidrio y le grito a Juanito. -¡Juanito tírame el sobre!

¡¿Queee?!, ¡ no le entiendo!.

 ¡El sobre que tomaste de mi escritorio pásamelo!

¡No le escuchoo con el cacareo de la gallina que trae en el techo!

¡El sobree!,

– ¿que dice? ¡Yo no soy pobre!

¡El sobre que tomaste de mi escritorio, pásamelo!

¡No me grite oiga que no soy sordo tampoco!, ¡ya, tome ahí va!

El sobre cae en el asiento delantero, y yo enfilo por la izquierda rumbo a la editorial nuevamente, donde a lo lejos veo a Andrioli saltando como un mono, mientras habla por celular a la ves que gesticula cosas irreproducibles, entonces llego y me estaciono al lado de el, quien cuando me vio, los ojos se le pusieron como huevos fritos al ver su Mercedes Benz con el parabrisas color tomate, y una gallina poniendo un huevo en el techo.

¡Te voy a matar! Me gritó

Bueno, pero después que entregue esto a imprenta, y arranqué por las escaleras con mi trabajo en la mano

Andreoli agarra su auto y cuando esta saliendo del estacionamiento se le cruza la patrulla, y se bajan dos carabineros apuntándole con sus armas al tiempo que le dicen: -¡baje del auto y suelte esa gallina!, ¡esta arrestado!

Así terminó ese lunes, que de monótono y rutinario no tuvo nada, yo con mi revista entregada casi a última hora, conduje un Mercedes Benz a toda velocidad y Andrioli mi jefe estuvo preso toda esa noche por pasarse una luz roja, doblar en U donde no estaba permitido, y maltrato animal.

¿Que mas puede pedir un empleado como yo, para ser feliz?, solamente esperar mi próxima entrega de la revista, para ver que sorpresas me depara la vida.